Breve reseña de la historia del Premio "Maestro de la Medicina Argentina"®:

Desde el año 1977 se efectúa la entrega de los Premios "Maestro de la Medicina Argentina"® con los que anualmente La Prensa Médica Argentina -con el asesoramiento de instituciones representativas del quehacer médico nacional- distingue a tres médicos de las distintas ramas de la medicina, que habiendo cumplido relevante trayectoria se hacen acreedores al calificativo de Maestros.

La entrega de estos Premios se realiza en el mes de junio de cada año, por ser el mes del Aniversario de la fundación de La Prensa Médica Argentina. En efecto, su primer número lleva fecha del 10 de junio de 1914 y - por lo tanto- estamos ya muy próximos a cumplir nuestros primeros 100 años de existencia ininterrumpida, años que han sido también de los más fructíferos en el extraordinario desarrollo alcanzado por la medicina y han quedado fielmente reflejados en la páginas de nuestra Revista, inserta en los Centros Bibliográficos más importantes. Esto último contribuyó -en buena medida- a difundir en el extranjero, la labor desarrollada por nuestros médicos. Indudablemente es una gran satisfacción comprobar que en tantos espíritus se mantiene viva la antorcha del conocimiento científico, en cuya difusión las revistas médicas cumplen un rol de tanta trascendencia.

Por todo ello creemos en la relevancia de estos Premios, creados en el año 1977 por nuestra iniciativa y convertidos en Marca Registrada, que podrán servir como testimonio para que las generaciones futuras tengan conocimiento de cómo fueron los grandes Maestros de la Medicina Argentina. Por eso este Homenaje, con su concepción original - mal e intrascendentemente imitado a veces - mantiene la solidez de su vigencia y su prestigio.

La Prensa Médica Argentina

Recordando a Maestros galardonados en años anteriores:

Año 1984, fueron premiados  los doctores Luis F. Leloir, Horacio Rodríguez Castells y Julio V. Uriburu.

El 14 de Junio de 1984 se entregaron estos premios y disertó para referirse a los premiados el Dr. Virgilio Foglia. Se encontraban en el estrado el Presidente de la Academia Nacional de Medicina Dr. Diego E. Zavaleta, el Presidente de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria Dr. Antonio Pires, el Presidente de la Asociación Médica Argentina Dr. Carlos Reussi, el Presidente
de la Sociedad Científica Argentina Ing. Agr. Eduardo Pous Peña y el Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador Dr. Luis González Montaner.

Se refirió a la personalidad de los premiados el Dr. Virgilio G. Foglia:

Dijo del Dr. Leloir:

Nació en París, Francia, el 6 de Septiembre de 1906. Argentino por opción, se doctoró en medicina en la UBA en 1932. En 1970 recibió el premio Nobel de Química (Suecia). Leloir se inició como practicante en el Hospital Ramos Mejía. Posteriormente abandonó la práctica médica y se vinculó con el Prof. Houssay donde se consagró totalmente a la fisiología. Completo su formación, estudiando Química, Física y Matemáticas en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. En 1936 fue a trabajar a la U. de Cambridge (Inglaterra), y luego se fue a los EEUU para trabajar con el Premio Nobel Carl Cori, sobre acción de las enzimas sobre los hidratos de carbono.
Leloir regresó a la Argentina en 1947 para volver al laboratorio del Prof. Houssay quien había sido separado de la F. de Medicina por el gobierno de ese entonces. Luego el Sr. J. Campomar creó una Fundación para ayudar a la investigación científica y Houssay lo propuso a Leloir para que la presidiera. Fruto de todo eso, se llevan a cabo estudios sensacionales al descubrirse enzimas claves para interconvención de los hidratos de carbono y de formación del glucógeno. El Premio Nobel a Leloir en 1970 se le confirió especialmente en base a esos trabajos pues dice “por el descubrimiento de los nucleótidos-azúcares y su función en la biosíntesis de hidratos de carbono”.

Dijo del Dr. Horacio Rodríguez Castells:

Es bien conocido por todos nosotros, por su gran actividad pública, como profesor y decano de la F. de Medicina del Salvador, como Director de lucha antituberculosa, como Presidente de la Academia Nacional de Medicina y como Ministro de Salud Pública. Simultáneamente con el desarrollo de estas tareas en el campo de la salud, el Dr. Rodríguez Castells trabajó muy activamente en el campo educacional. Merece destacarse su actuación en el consejo de Decanos de Facultades de Medicina y en la Asociación de Facultades de Medicina de la R.A. en la cual ejerció la Presidencia. Apasionado por la filatelia, pronunció una recordada conferencia en la Academia Nacional de Medicina sobre “la historia de la medicina a través de la filatelia”.

Dijo del Dr. Julio Uriburu:

Se graduó de Médico en 1933 con Diploma de honor. En el año 1963 llegó a ser Profesor Titular de Cirugía y luego profesor Emérito. Se formó quirúrgicamente con los Dres. Enrique y Ricardo Finochietto. El Dr. Uriburu cumplió su vida científica a través del estudio permanente de los pacientes y manteniendo una actividad continua en Sociedades y Congresos médicos, vertidos en numerosos trabajos y varios libros, entre ellos “La Mama”, premiado del que se realizaran varias ediciones. Fue Presidente de la Academia Nacional de Medicina durante 1982 y 83. Conclusión: es necesario que las autoridades nacionales conozcan bien el extraordinario material humano que tenemos para que ayuden cada vez más al desarrollo científico y la investigación, para tener mayor número de maestros como éstos.

Palabras del Dr. Leloir:

Agradezco mucho a La Prensa Medica Argentina y al Dr. López por la distinción con que me ha honrado. Agradezco las amables palabras del Dr. Foglia quien nos ha recordado las épocas de nuestra iniciación en la investigación científica. Visto con la perspectiva de tantos años se puede apreciar la gran importancia que tuvo el instituto de Fisiología que dirigiera el Dr. Bernardo Houssay. Nos encontrábamos a diario con Eduardo Braun Menéndez, Venancio Deulofeu, Enrique del Castillo, Raúl Wernicke, Juan C. Fasciolo, Juan Muñoz y muchas otras personalidades destacadas. Han pasado como 50 años desde entonces. He tenido la suerte de trabajar en una época en que la bioquímica tuvo un desarrollo espectacular. El balance ha sido claramente positivo.

Palabras del Dr. Horacio Rodríguez Castells:

Debo confesar que este solemne acto que congrega a tan destacadas personalidades de la ciencia y la cultura y en el que he recibido el honroso galardón de Maestros de la Medicina Argentina, ha tocado lo más profundo de mi fibra emotiva. Veo en esta sala a amigos de todas las épocas. Siempre he considerado que laamistad es uno de los dones más preciados que puede recibir el ser humano. La Prensa Médica Argentina, decana de revistas médicas de Latinoamérica, al instituir estos premios ha dado una prueba más de un generoso interés en el progreso de la ciencia médica; justo es que recuerde en estos momentos a la pléyade de destacados educadores que a través del Consejo de Decanos, de la Asociación de Facultades de Medicina de la R. A. y otras han dedicado lustros de tiempo a tan importante fin.

Palabras del Dr. Julio V. Uriburu:

En sus recuerdos de sus Maestros refiere: mi primer maestro en medicina fue Mariano Castex. Abarcar brevemente su figura es ilusorio, ni siquiera hallaría cabida una escueta enumeración de sus antecedentes, para dar expansión al sentimiento: trabajador infatigable, clínico sagaz, investigador profundo, caballero cabal, todas ellas cualidades humanas, efectuados a un espíritu profundo, podía el ostentar como máximo titulo la integridad de su nombre y decir solamente “yo soy Castex”. Luego recordó su afecto y admiración por sus maestros en la cirugía: Enrique y
Ricardo Finochietto. Dijo: poseo el infinito don de contar con otro maestro que felizmente está ahora con nosotros: es Diego Estanislao Zavaleta, uno de los primeros recipiendarios del premio “Maestro de la Medicina”. Termino mis palabras, agradeciendo a mis amigos y discípulos presentes que hayan sido partícipes en este acto tan trascendente en mi vida.